Una terapia con historia y evidencia práctica
Aunque sus beneficios se describen desde la antigüedad, el uso terapéutico moderno se consolidó en el siglo XX. Al montar, la persona recibe patrones rítmicos de movimiento similares a la marcha humana, además de estímulos vestibulares y propioceptivos que facilitan la organización sensorial. El caballo —noble y sensible— favorece el vínculo, la confianza y la motivación para el aprendizaje.